Qué, qué, queeeeee

Aquí encontrarás todo lo que usted siempre quiso saber de sus funcionarios, pero no se atrevía a preguntar. ¿Qué cuánto gana fulanito? ¿Qué con quien desayunó ayer? ¿Qué con quien se la anda su jugando? – la sucesión claro, ¿Qué cuando cambió su carro el jefe? ¿Qué cuánto ha cambiado su humilde morada desde que es funcionario? Todo, todo lo que quiera saber. Aquí lo encontrará.

viernes, 20 de junio de 2008

El pueblo ya lo conoce y lo espera con ansías. Intenta Yunes Linares burlarse nuevamente de los veracruzanos



No podía ser de otra forma, no se podía esperar otra cosa de él porque es el mismo de siempre. En medio de la angustia de los veracruzanos por las copiosas y fuertes lluvias que provocan inundaciones y por el alza desmedida de precios en los productos básicos y de primera necesidad, Miguel Ángel Yunes Linares realizó su fiesta política personal registrándose como panista, en su ambiciosa intención por alcanzar la candidatura al Gobierno del estado, un deseo irrefrenable que lo ha llevado a un verdadero grado de paroxismo más que enfermizo, al grado tal de violentar los tiempos políticos y de faltarle el respeto a los veracruzanos, sobre todo a los que sufren las inclemencias del tiempo, que lo que quieren ahora es ayuda, apoyo, al menos solidaridad de las tres instancias de gobierno.
El señor Yunes con toda anticipación ha enseñado el cobre cuando fuera de tiempo ha declarado a la prensa su deseo (enfermizo) de llegar a la gubernatura, en lugar de dedicarse a cumplir su deber como director general del ISSSTE, institución que, por lo demás, está utilizando como fachada para tratar de encubrir su intención electoral así como el mal uso que está haciendo de recursos públicos, como oportunamente lo han documentado algunos periodistas del estado, fachada a la que se suma también la del Ayuntamiento de Boca del Río, donde el títere de su hijo le permite todo, desde recursos materiales hasta recursos económicos. Su ambición no tiene medida.
Dice el dicho que al que preña se le olvida, pero a la preñada, jamás. ¿Es que en su enfermiza ambición ya se le olvidó a Yunes Linares el poder represivo que ejerció con gusto, que disfrutaba, que se reía y celebraba a carcajadas en su despacho de Palacio como secretario general de gobierno cuando amenazaba, perseguía, reprimía con garrote, cárcel o exilio a todo el que no se plegaba a sus caprichos y loqueras? ¿Es qué piensa que a los periodistas a los que denunció penalmente por decir la verdad, a los que mandó dañar sus bienes, a los que hacía guerra psicológica aterrorizándolas con llamadas telefónicas de amenaza a la media noche; que las reporteras a las que hacía llorar de impotencia por sus amenazas cuando le hacían preguntas que le resultaban incómodas o a las que logró, del
puerto de Veracruz, que despidieran de sus trabajos por informar con imparcialidad, ya se les olvidó? ¿Acaso piensa que muchos políticos del estado han olvidado cómo se burló de ellos diciéndoles que eran viejos inservibles cuando como priistas intentaron ser candidatos a alcaldes y luego se vieron obligados a irse a la oposición para desde ahí derrotarlo vergonzosamente?
¿Es qué este neopanista, a quien Porfirio Muñoz Ledo llegó a calificar como el prototipo del político que practica las peores artes de la política, quien se burló y expuso al escarnio público al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas enviándole, para que se tomaran unas fotos con él, a homosexuales que trabajaban en un centro nocturno del callejón del Diamante y luego bajo amenazas los corrió de la ciudad para que no hablaran, piensa que los veracruzanos son cómo él, desmemoriados?
Los veracruzanos lo están esperando de nuevo. Se las van a cobrar una vez más. Le confirmarán, si llega a ser postulado, que es un perdedor, que perdió como candidato a diputado en el Distrito Federal y perdió estrepitosamente como dirigente estatal del PRI.
Pero, ahora, qué falta de respeto. Ahora, los veracruzanos que todavía no lo conocen confirman lo que sus viejos, lo que sus mayores les han dicho de él: que en la satisfacción de sus ambiciones no le importa pasar sobre nadie y sobre nada, así se estén ahogando por las inundaciones, así estén padeciendo hambre por el alza incontenible de precios que ha propiciado la mala conducción del gobierno federal panista. Él ya hizo su fiesta. Seguramente, después vendrá la de los electores.